lundi 9 avril 2012

LOS JARDINES D'EYRIGNAC...

Los jardines del manoir d'Eyrignac,en Dordoña,
fueron creados en el siglo XVIII
bajo la inspiración de las villas italianas.
En el siglo XIX, fueron remodelados
para convertirse en un "parc à l'inglaise".
Cuando uno los recorre,
sensaciones de orden, perfección,
ritmo, armonía, transparencia, serenidad...
se suceden deleitando nuestro espíritu.














Fotos tomadas en el mes de julio de 2007

dimanche 22 janvier 2012

RINCONCITO DEL ARTE :

Mosaico de la iglesia de San Vital,

en Rávena, Italia



En el año 395 D.C., Constantinopla (antigua Bizancio y futura Istanbul) se convierte en la capital del Imperio romano de Oriente. En el siglo VI, el emperador Justiniano trata de reconstruir la unidad del Imperio Romano, desaparecido en el 476. Rávena, en Italia, convertida en la capital del Imperio romano de Occidente, se puebla de monumentos, mausoleos, palacios e iglesias ricamente adornados con mosaicos. La foto muestra uno de ellos.


Se representa a la emperatriz Teodora, esposa de Justiniano, engalanada suntuosamente. Ella preside un cortejo de princesas y ofrece un cálice de oro. Los personajes están representados con realismo y fuerza expresiva pero son hieráticos y distantes.


Ambiciosa e inteligente, Teodora ejerce una gran influencia sobre su esposo e inspira una parte de la legislación, principalmente la que se refiere a las mujeres : matrimonio, divorcio, adulterio.


lundi 25 juillet 2011

CRACOVIA

La gran plaza del Mercado


Vista de la plaza con la iglesia de santa María, al fondo


Vista nocturna del halle, mercado cubierto



La gran plaza del Mercado constituye el centro cultural y afectivo de Cracovia. Sus numerosos monumentos como la iglesia de Santa María, el edificio del antiguo mercado cubierto (halle), la torre del ayuntamiento (beffroi)y las casas de los siglos XII-XIV que la rodean le dan esa distinción típica de las grandes ciudades orgullosas de su pasado. Sin embrago, esta plaza es también el lugar de reunión y de las actividades de todos los días en especial, los días de mercado. No se puede visitar Cracovia, sin hacer una pausa en uno de los innumerables cafés que ahí se encuentran.






















samedi 2 avril 2011

El cementerio de Praga : Capítulo 1

Desde la primera línea, Eco nos sitúa en un tiempo : el siglo XIX, año 1897 y en un lugar preciso del París de la época : la Plaza Maubert. ¿Por qué ese lugar y no otro? Tal vez porque esa plaza está cargada de historia turbulenta. Ya en la Edad Media era un lugar célebre tanto por las fiestas universitarias como por las ejecuciones de los criminales juzgados por la Sorbona. Y hablando de ejecuciones, en ella murió Etienne Dolet, impresor, traductor de Platón, amigo de Rabelais, poeta, orador... En fin, figura insigne del siglo XVI y quien fuera condenado por ateísmo. En el siglo XIX, la plaza Maubert era uno de los pocos sitios de París que no fue modificado por los trabajos de Haussmann y el que la atravesara, lo hacía por su cuenta y riesgo.


De esa plaza partían cellecitas, (Eco se deleita nombrándolas) y una de ellas debería interesarnos : la rue d'Amboise. ¿Por qué? En ella se encontraba un callejón sin salida, al fondo del cual había una tienda de antigüedades.


Eco se detiene en la descripción de esa tienda. Comienza por la vitrina poco transparente debido al polvo depositado sobre los vidrios y que impide ver lo que hay en el interior. Si entráramos veríamos una colección de objetos heteróclitos, atractivos a simple vista pero desprovistos de interés si se los observa detenidamente. De esa pieza pasaríamos a un gran salón situado en el segundo piso y al cual se accede por unas escaleras de escalones inestables. Los objetos que se encuentran en él, son de una factura diferente y si finalmente llegáramos a la habitacón situada al lado descubriríamos un lujoso lecho con baldaquino y una serie de objetos sin gusto ni refinamiento y que sólo muestran un deseo de ostentación de opulencia. ¿Por qué tanto interés en describir los objetos de esa casa?


Si regresáramos al salón de entrada, descubriríamos a un viejo envuelto en una bata de casa que está escribiendo la historia que nosotros vamos a leer. Ni nosotros, en tanto que lectores, ni el narrador sabemos quién es ese misterioso hombre. En cierta forma vamos a descubrirlo juntos.


Ése es el primer capítulo de El cementerio de Praga e indudablemente que el sello de Umberto Eco está presente. Su estilo cargado de referencias eruditas se observa en la historia de la plaza; las largas enumeraciones, en los nombres de las calles y en los objetos de la tienda de antigüedades; además, abundan los incisos. Como lectores debemos estar muy atentos para seleccionar la información pertinente y sencillamente disfrutar de la accesoria.

mercredi 23 mars 2011

Os Mutantes - Tecnicolor (1970)




Sólo los colores y la música pueden ayudar a sobrellever este verano otoñal.

jeudi 24 février 2011

Museo Van Gogh : La cosecha. (1888)


La Cosecha y Los Girasoles fueron los dos primeros cuadros que vi de Van Gogh. Tenía 13 años, estaba en 1er año y fue gracias al laminario de Educación artística pues había que recortar "algo" para un trabajo.


Los Girasoles me parecieron horrorosos al igual que el Cristo amarillo de Gauguin, también en el laminario. Para mí, pequeña insolente, ambos cuadros estaban "mal pintados" y había "mucho amarillo". (En realidad, siempre he tenido problemas con ese color, nunca me ha gustado y cuando lo he llevado me sentía cual momia apergaminada.) Para colmo, mi profesora de Educación Artística contó la historia de la "oreja mutilada" y quedaron sentenciados : locos, alcohólicos (... pare usted de contar), decreté que no me interesaban. ¡La ignorancia es la madre de todos los vicios!


Afortunadamente, mi suerte no estaba sellada y la vida me ha permitido rectificar y darle al César lo que es del Césear y a Van Gogh y Gauguin el cariñito que se merecen. Con este último me reconcilié hace poco tiempo. Pero ésa es otra historia y, en este momento, es Van Gogh quien ocupa mi tiempo y vacaciones.


Retomando el hilo, a diferencia de los Girasoles, la Cosecha me gustó. No recuerdo exactamente por qué, sencillamente me gustó. He recordado todo esto mientras miraba el cuadro en alta resolución. Al observarlo, sentí una suerte de descarga eléctrica y estuve contemplándolo sin preocuparme del tiempo, recorriéndolo de arriba a abajo, de derecha a izquierda. Lo he disfrutado enormemente.

En una de las cartas a su hermano Théo, Van Gogh escribe : "Cela m'a un peu contrarié mais dans les intervalles ensoleillés, tout de même, je viens de terminer une toile représentant des terres labourées. Un ciel bleu avec des nuages blancs. Un inmmense terrain de lilas cendrés, des mottes innombrables, l'horizon de collines bleus et de buissons verts avec des petits mas à toits orangés". (1)



El pintor describe la Cosecha destacando los elementos que definen el paisaje : el sol y el campo; y los diferentes colores utilizados en su representación. El azul en sus diferentes tonos : el celeste verdoso para el cielo y el añil para las montañas del fondo y para salpicar la composición (lo vemos en la carreta del centro y también en las patas de los caballos) y, a veces, para dibujar las formas en alternancia con el negro. El naranja, su complementario, para los techos de las granjas y también para dibujar una parte del contorno del gran almiar (situado a la izquierda del primer plano) y del pequeño arado, que limita el gran plano central del primero.



Me gusta el contraste entre ese plano central despejado y ordenado, donde predomina un amarillo deslumbrante, limitado, al fondo, por las montañas y , delante, por las parcelas llenas de pequeños matorrales, separadas por vallas color ocre con ciertas pinceladas de azul.



La Cosecha es un verdadero espectáculo cromático, toda una invitación para escapar del frío, la humedad y el cielo gris y refugiarse en los campos mediterráneos.



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(1) Traducción : Esto me ha contrariado un poco, sin embargo, gracias a los momentos de sol, acabo de terminar un lienzo que representa tierras labradas. Un cielo azul con nubes blancas. Un inmenso terreno de lilas color ceniza, innumerables terrones, el horizonte de colinas azules y matorrales verdes con pequeñas granjas de techos anaranjados.

mercredi 23 février 2011

Museo Van Gogh : Dos paisajes de Montmartre.

Aunque la explotación de las canteras de sulfato de calcio hidratado había cesado y las galerías subterráneas amenazaban con provocar el derrumbe de la colina, cuando Van Gogh se instaló en París, en 1886, Montmartre todavía poseía sus canteras y algunos molinos. En ellas, el sulfato, explotado desde la época galo-romana, era transformado para elaborar el famoso "yeso de París" reputado no sólo para la construcción sino también para el moldeado.



De esas canteras, Van Gogh realizó varios cuadros y dos de ellos, expuestos en el Museo de Amsterdam que lleva su nombre, atrajeron mi interés.


La colina de Montmartre con la cantera de piedras (1886).



Uno diría que el estilo "más conocido" del artista ya está presente. Si bien los colores, todavía no incendian el lienzo, ya estamos lejos de los tonos opacos de sus primeras obras. La técnica de pequeñas pinceladas o "trocitos de color" crea la colina y ese personaje solitario expresa el sentimiento.



Montmartre : molinos y jardines de verduras (1887)




¡ Aquí reconocemos un Van Gogh ! Sin embargo, este cuadro nos recuerda tanto a Seurat : la técnica del puntillismo ha sido utilizada en parte para pintar lo concreto : casas, molinos, campos, campesinos. El cielo, sin embargo, parece un esbozo de los que pintará Van Gogh, al final de su vida.